Impulso al comercio local y al turismo atento
Donde antes había un coche inmóvil ahora hay ojos, sillas y tazas. El comercio de barrio capta flujos pausados, mientras terrazas ordenadas conviven con peatones. Los paseos peatonales conectan vitrinas y mercados, alargando estancias y tiques sin saturar. Incluso el turismo aprende a bajar el ritmo.